Marca antes que efecto
Cuando el objetivo es reforzar el nombre del restaurante, la prioridad es que se lea rápido. La tipografía, el contraste con la pared y el tamaño real importan más que añadir complejidad visual.

En restauración el rótulo no debería ser solo decoración. Puede reforzar el nombre del local, crear un punto reconocible para fotografías o aportar carácter a una pared que de otro modo pasa desapercibida.
Cuando el objetivo es reforzar el nombre del restaurante, la prioridad es que se lea rápido. La tipografía, el contraste con la pared y el tamaño real importan más que añadir complejidad visual.
Las frases, iconos o nombres funcionan mejor cuando se colocan donde el cliente puede verlos y fotografiarlos sin obstáculos. Antes de fabricar conviene decidir distancia de visión y encuadre aproximado.
La solución cambia según dónde vaya instalado. En interior importa el ambiente; en escaparate, la lectura desde fuera; y en fachada hay que revisar además las condiciones reales de instalación.
Podemos partir de un logotipo, una frase o una idea. El trazado se adapta para que la luz sea continua y la pieza resulte fabricable sin perder la identidad principal.
El caso Mangonettis muestra cómo un nombre de marca puede convertirse en una pieza luminosa manteniendo una lectura clara y directa.
Sí. Se revisa el diseño y se simplifican únicamente los detalles que no puedan trasladarse limpiamente a un recorrido de luz.
Depende del objetivo. Para reconocimiento de marca suele funcionar mejor el nombre; para una zona de fotos puede funcionar mejor una frase o elemento visual.
Sí. El configurador permite obtener una primera referencia y después se revisa el diseño antes de fabricar.